A los aztecas les fascinaba el mundo natural, que desempeñó un papel importante en la evolución de sus creencias religiosas. Las aves y los animales eran especialmente importantes, según puede verse en los signos del calendario azteca, que incluían animales como el ciervo, el jaguar y el conejo. El calendario comprende asimismo plantas y fuerzas naturales como el viento y la lluvia. Muchos animales y plantas estaban también asociados con lo sobrenatural, y los dioses aztecas tenían características animales al igual que humanas.
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